Qué bonito es el amor… Sobre todo cuando se vende

Otro año más hemos sobrevivido a San Valentín. El mundo del vino no es ajeno a tal acontecimiento y no puede dejar escapar un día así, ni un sentimiento tan puro como el amor… para vender, claro.

Torres posee la exclusiva enológica del nombre, puesto que tiene un vino blanco llamado San Valentín, “creado por Miguel Torres Carbó para regalárselo a su esposa Margarita Riera el día de San Valentín”. Incluso Andrés Iniesta, persona fría donde las haya, tiene su propio Corazón Loco e incluso Dulce Amor (D.O. Manchuela). La Bodega  Vega Las Cañas (D.O. Valle del Güímar) elabora una gama de “vinos afrutados” llamados Amor e incluso, venden corazones comestibles ese día. Los seguidores románticos de la uva albillo cuentan con Loveamor. Aquellos que prefieran la potencia de Toro que localicen El Vino del Buen Amor. Quienes sean más de espumosos, tienen Amor de Cava Berdié. Los francófilos podrán recurrir a la AOC Saint-amour… Y no sigo, para no aburrir al personal.

Por otra parte, abundan las recomendaciones enológicas para tal fecha. La verdad es que hemos leído de todo, pero cabe destacar la opinión del crítico gastronómico del Heraldo de Aragón, José Luis Solanilla, quien afirma que “los vinos de garnacha, por su calidez y sedosidad, favorecen el acercamiento y predisponen a una mayor intimidad”. Ahí es nada…

También nos recomienda la siguiente selección:

“Comenzar la cena con un vino rosado elaborado con garnacha.

Continuar la cena con un tinto.

Terminar, en los postres, con un vino dulce.

Finalmente, si la velada se prolonga, podemos echar mano de los cavas de garnacha aragoneses, como el de Bodegas Bordejé.”

Aquí tenemos que echar mano de Paracelso y recordar que “todo es veneno, nada es sin veneno. Sólo la dosis hace el veneno”. Con semejante dosis de vino para la cena, más que a los efectos “predispositivos” de la garnacha, me temo que nos acercamos a los sedantes.

Y si, descaradamente, nos queremos saltar el romanticismo, tenemos el vino Lujuria de Bodegas Siete Pecados (Rioja). Y también en Rioja encontramos a la Bodega Paco García, quienes directamente afirman que su Beautiful Things es “ideal para hacer el amor”…

Llegados a este punto no podemos dejar de recomendar el uso de medidas de protección, que luego vienen las lamentaciones… Para eso, nada como los Wine Condoms:

La mejor manera de proteger al vino de posibles oxidaciones…

Es evidente que el tema romántico-erótico-festivo es toda un herramienta de marketing enológico.

P.S.: para acabar, una confesión pública, que seguramente me condene al “vininferno”, como diría Gonzalo Gonzalo. Empalagado de tanto romanticismo, el día 14 de febrero tomé una cerveza, y muy recomendable por cierto. Se trata de Zinnebir, de la Brasserie de la Senne (Bruselas).

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